Juntos somos mas Juntos somos mas Juntos somos mas
Fenómeno de El Niño Fenómeno de El Niño Fenómeno de El Niño

Conoce nuestras recomendaciones para el Fenómeno de El Niño



¿Que es el fenómeno del niño?

Uso responsable de energía 

 

 

El Fenómeno de El Niño es un evento natural de variabilidad climática, que se genera por el calentamiento anormal de las aguas del océano pacífico y que genera cambios en la circulación atmosférica.

Conoce más sobre cómo nos afecta y algunas recomendaciones para contribuir con el uso responsable de los servicios públicos.

Recomendaciones de uso responsable de energía

  • Aprovecha al máximo la luz del sol y procura usar bombillos de bajo consumo.
  • Enciende solo las luces necesarias.
  • Reúnete en familia a ver la televisión, usando así un solo equipo de tv.
  • Desconecta todos los aparatos eléctricos que no estemos usando, excepto uno, La nevera.
  • Abre tu nevera sólo cuando sea necesario para sacar todo lo que necesitas de una sola vez y evita que este electrodoméstico esté cerca de fuentes de calor, como estufas y rayos solares.
  • Al terminar de usar tu computador desconéctalo y apágalo. Mantenlo conectado solo cuando lo usas o requiere carga.
  • Al cocinar tapa las ollas y procura que estas tengan fondo plano y del mismo tamaño de la parrilla.
  • Desconecta tu celular cuando la carga esté completa y no olvides desconectar el cargador del tomacorriente
  • Recuerda que los electrodomésticos que usan resistencias (hornos, parrillas, arroceras, planchas, secadores, air fryer) son de alto consumo.

Preguntas frecuentes

Es un evento natural de variabilidad climática asociado al calentamiento , por encima de lo habitual , de una zona del océano Pacífico y a cambios en la interacción entre el océano y la atmósfera.

De acuerdo el IDEAM (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales) y la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), y con base en los reportes disponibles a la fecha, las probabilidades de El Niñ o han venido aumentando durante los últimos meses. Actualmente, alcanza más de un 90 % de probabilidad de ocurrencia entre los meses de septiembre y diciembre, y un 82 % de probabilidad de que se instauren condiciones tipo Niño en el trimestre mayo -junio -julio de 2026.  

Los escenarios de pronóstico señalan que el evento podría alcanzar su mayor intensidad entre diciembre de 2026 y febrero de 2027, periodo para el cual se estima un 96 % de probabilidad de condiciones El Niño y un 37 % de probabilidad de un evento “Muy Fuer te” —categoría máxima —. De consolidarse, podría incidir en el clima del país, principalmente con disminución en la cantidad y frecuencia de las lluvias en algunas regiones.

Para una declaratoria formal del fenómeno se requiere que las condiciones del océano y la atmósfera se mantengan acopladas durante varios trimestres consecutivos, de acuerdo con los criterios técnicos de seguimiento. 

Cada fenómeno es diferente de los demás en cuanto a intensidad y duración. De acuerdo con los escenarios de pronóstico disponibles, El Niño podría continuar en lo que resta del año 2026 y extenderse hasta el primer trimestre de 2027, periodo en el que podría alcanzar una mayor intensidad y coincidir con la primera temporada seca, o de menos lluvias, de comienzos de año en varias regiones del país.

El fenómeno de El Niño no significa que deje de llover por completo. Aunque Colombia no tiene estaciones climáticas marcadas como otros países, sí existen meses del año en los que suelen presentarse más lluvias y otros que son más secos.

La temporada de mayores lluvias generalmente ocurre en los meses de abril a mayo y de octubre a noviembre en la zona Andina , pero el comportamiento de las lluvias puede variar según la región y el momento del año.

Existe una diferencia entre eventos de variabilidad climática como el fenómeno de El Niño y el cambio climático.

La variabilidad climática se presenta cuando, con cierta frecuencia, se producen variaciones frente a las condiciones habituales del clima ; es un fenómeno temporal y transitorio.

El cambio climático es un proceso de más largo plazo que va afectando el clima de manera progresiva, originado principalmente por la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero como el CO₂ generados por actividades humanas. Entre sus consecuencias están el aumento de la temperatura y cambios en otras condiciones del clima.

Aunque El Niño es un fenómeno natural de variabilidad climática, un planeta más caliente puede intensificar algunos de sus impactos. Un planeta más caliente implica más energía en el sistema climático, lo que puede hacer que ciertos eventos se vuelvan más extremos o generen efectos más severos en algunos territorios.

El IDEAM, a nivel nacional, es la entidad encargada de monitorear, analizar y comunicar oficialmente las condiciones de El Niño en Colombia. Lo hace basado en observaciones y modelaciones de centros internacionales como la NOAA y el IRI (International Research Institute for Climate and Society), entre otros y en análisis propios, lo que le permite identificar si existen condiciones asociadas al fenómeno, estimar su intensidad y su evolución probable mediante pronósticos.


En Colombia, el fenómeno de El Niño tiene como efecto principal la disminución de las lluvias en varias regiones . A menos lluvia, menos caudal en los ríos; en consecuencia, se puede llegar a tener menor disponibilidad de agua en los embalses que almacenan agua para el consumo humano y para la generación de energía eléctrica.

Impacto del fenómeno en el servicio de energía eléctrica:

En Colombia, para hacer más eficiente el proceso de generar energía eléctrica y llevarla a todas las regiones del país, las centrales están conectadas al Sistema Interconectado Nacional (SIN); es decir, que la energía que se produce en Antioquia también ll ega a otros departamentos.

En condiciones normales, el 78 % de la energía eléctrica en Colombia proviene de la generación hidráulica, un 19,5 % de las plantas térmicas y un 2,5 % de FNCER (Fuentes No Convencionales de Energía Renovable). En condiciones asociadas a El Niño, por la menor disponibilidad de agua en algunas fuentes hídricas, el parque generador puede requerir la producción de energía a través de plantas térmicas. De acuerdo con XM (operador del Sistema Interconectado Nacional), se estima que en algunos escenarios se requerirán hasta 100 GWh/día de generación térmica. Eso implica disponer de combustibles de forma continua y segura, lo cual tiene retos propios en té rminos financieros, logísticos, de infraestructura, condiciones de seguridad en vías y ambientales, ya que esa energía se produce con fósiles como el carbón o derivados del petróleo.

Colombia enfrenta hoy un escenario de presión sobre su sistema eléctrico. No es una crisis de la noche a la mañana; es el resultado de tendencias estructurales que se vienen acumulando y que el fenómeno de El Niño 2026-2027, que se anticipa con alta probabilidad, podría intensificar.

Uno de los factores más relevantes es el crecimiento acelerado de la demanda de energía. En términos sencillos: cada vez más colombianos y más empresas consumen más electricidad, y el sistema de generación no ha crecido al mismo ritmo. En mayo de 2026, Col ombia registró la demanda diaria más alta de su historia: 261 GWh/día, cifra que supera la proyección con la que se diseñaron las subastas de energía más recientes (253 GWh/día). Esto significa que el país necesita más energía de la que se planeó producir, lo que estrecha el margen entre lo que se genera y lo que se consume. 

Hace 20 años, los embalses del país nos daban autonomía para atender la demanda durante 89 días seguidos en épocas de sequía. En los últimos 5 años, ese indicador ha caído a 61 días. La autonomía del sistema se ha reducido en cerca de un 30 % , mientras el consumo de energía no para de crecer.

Solo el 6,5 % de la nueva generación esperada para 2026 ha entrado en operación, es decir, 291 MW de 4.475 MW proyectados. En 6 años, el ingreso no supera el 28 %. Por otro lado, el 16 % de las plantas solares fueron retiradas en 2025 por no superar prueba s técnicas, lo que equivale a 1.534 MW sin cumplimiento.

A esto se suma que los proyectos del Sistema de Transmisión Nacional (STN) — las grandes autopistas por las que viaja la electricidad — presentan un atraso promedio de 50,3 meses. En consecuencia, esto limita la oportunidad y capacidad con la que la energía puede llegar a los territorios que la requieren.

El riesgo de racionamiento no es un hecho anunciado, sino una posibilidad que depende de que coincidan varios factores desfavorables al mismo tiempo. Si se considera que el período 2026 -2027 podría presenta r condiciones hidrológicas similares a las vividas entre 1991 y 1993 —uno de los períodos de sequía más severos del país —, y a eso se suma una demanda que sigue creciendo de forma junto con niveles insuficientes de agua almacenada en los embalses o limitaciones en generación térmica necesaria para compensar el déficit hídrico, el sistema podría llegar a escenarios de riesgo de racionamiento. En ese sentido, no es que el racionamiento esté decretado: es una probabilidad que se activa si todas esas condiciones advers as se presentan juntas sin las medidas preventivas oportunas.

Precisamente por eso, el Grupo EPM y el sector energético están actuando hoy: manteniendo altos niveles en los embalses, garantizando disponibilidad de generación térmica y trabajando con el Gobierno y los reguladores para tomar decisiones preventivas a ti empo.

Señal importante: No confirmar ni negar un racionamiento como hecho inevitable. Hablar de probabilidades, acciones y prevención. 

Al 30 de mayo de 2026, los embalses del Grupo EPM tienen un nivel agregado del 80,3 %, lo que nos da una posición favorable frente al promedio del sistema (64,8 %). Esto es resultado de una gestión activa y planificada. Para garantizar la generación durante el fenómeno de El Niño, mantendremos altos niveles de almacenamiento en los embalses principales hasta diciembre, con el objetivo de prolongar la capacidad de respaldo hasta abril de 2027.

Ituango es un activo estratégico fundamental para la seguridad energética del país. Estamos gestionando con la ANLA (Autoridad Nacional de Licencias Ambientales) la modulación de la Resolución 2306/2019 para optimizar su operación, incluyendo la autorización de trabajos en el vaso del embalse.

Contar con el mayor volumen de embalse posible en Ituango es clave en momentos de sequía. En términos sencillos: el embalse funciona como una gran pila de agua. Entre más agua almacenada, más días podemos generar electricidad sin depender de las lluvias. Esa energía adicional equivale a tener disponible una planta térmica de 130 MW funcionando de forma continua, suficiente para abastecer una ciudad como Medellín durante 15 días. En épocas de El Niño, cada día de generación adicional cuenta.

Adicionalmente, hay una preocupación regulatoria seria: el Decreto MADS (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible) 0177 de 2026 asigna competencias sobre los embalses a la ANLA que no le corresponden técnicamente, lo que genera riesgos operativos. He mos advertido formalmente sobre esto y estamos articulados con el Ministerio y el CNO (Consejo Nacional de Operación) para corregirlo.

Tenemos modelos de riesgo financiero para distintos escenarios, incluyendo los más adversos. Sin embargo, h ay un tema estructural que debe resolverse a nivel de política pública: el sector energético acumula una deuda del Gobierno Nacional de 8.2 billones de pesos asociada a subsidios, opción tarifaria, cartera oficial, la deuda de Air -e y deudas con el sector gas. Eso afecta la solidez financiera de todas las empresas del sector, incluidas las del Grupo EPM. Hemos hecho el llamado al Gobierno para que honre esos compromisos.

Cuatro cosas fundamentales: primero, que se actualice urgentemente el estatuto de racionamiento, que tiene más de 25 años sin revisión sustancial. Segundo, que se agilicen las decisiones regulatorias relacionadas con el Decreto MADS 0177, la ENFICC (Energía Firme para el Cargo por Confiabilidad), sobre los estatutos de desabastecimiento — porque el tiempo corre. Tercero, que se garantice el pago de las deudas del Estado con el sector energético. Sin flujo de caja, las empresas no pueden invertir ni operar con la robustez que el país necesita. Cuarto, que se implementen mecanismos concretos de incentivos al ahorro de energía: cuando los ciudadanos y las empresas reducen su consumo de forma voluntaria y sostenid a, se alivia la presión sobre el sistema y se amplía el margen de seguridad para todos. Esta acción, bien diseñada y con incentivos reales, puede ser uno de los instrumentos más efectivos y rápidos para enfrentar períodos de estrechez energética.

Si se llegara a un escenario de racionamiento programado, EPM y sus empresas de energía tienen protocolos claros: esquemas de desconexión rotativa que priorizan clientes esenciales —hospitales, acueductos, servicios de emergencia , hogares geriátricos, centros de reclusión, etc. —, comunicación anticipada a los ciudadanos con cronogramas claros, y atención permanente a usuarios vulnerables. Nuestro objetivo es que, de ocurrir, el impacto sea el mínimo posible y distribuido de la manera más equitativa.

Cada empresa del Grupo EPM está identificando y haciendo un levantamiento riguroso de los circuitos, subestación por subestación y carga por carga, que corresponden a clientes esenciales. De esta manera, se puede establecer priorizaciones en caso de que sea necesario realizar cortes ante una contingencia de racionamiento.

Así, llegado ese momento, ya estarán claramente identificados los circuitos a desconectar y la forma de hacerlo, a través de los operadores de red de cada sistema.

Los clientes esenciales de energía no es necesario que se declar en nuevamente, pues ya están reportados como tales.